“Sin territorio no hay bari, sin el barí no se conserva el territorio”
Fotos y textos Claudia Grajales
Con los arcos y flechas con los que cazan al pájaro Pakuiri, el oso hormiguero y la guacamaya, llegaron, procedentes del Catatumbo, (Norte de Santander), en donde la temperatura alcanza los 30 grados centígrados, a la fría ciudad de Bogotá. Alrededor de 30 indígenas barí, que en lengua significa gente, tuvieron que viajar por tierra, durante casi 24 horas para hacerse escuchar. Los abuelos, entre los que había cuatro caciques, hombres, mujeres y niños se apostaron frente a las instalaciones de Ecopetrol y luego en las puertas del Ministerio del Medio Ambiente para exigir una respuesta ante la aprobación de la licencia de exploración y explotación del pozo petrolero ALAMO I.