Informes especiales

 
 
Población

En Colombia no existen unas estadísticas oficiales claras sobre población afrocolombiana, pues la inclusión del componente étnico en los censos es relativamente nueva y el profundo mestizaje contribuye a dificultar su identificación. No obstante, el Documento 2009 del Consejo Nacional de Política Económica y Social -COMPES-, de 1997, con base en el Censo del Departamento Nacional de Estadística -DANE- de 1993, estima que hay 10.5 millones de afrocolombianos, que representan el 26% del total de la población colombiana.(*)

El Atlas de Economía Colombiana, del Banco de la República, en el año de 1963 registró un 6% de población negra y un 24% de mulatos con respecto al total de la población nacional, lo que da un 30% de personas que se pueden ubicar dentro de esta categoría étnica. Actualmente otros estimativos mantienen esos mismos porcentajes: de una población total estimada en 37 millones de habitantes para el año 2000, se calcula que el 29% es afrocolombiana, es decir 10 millones 730.000 habitantes , o sea una cuarta parte de la población colombiana, lo que ubica a Colombia como uno de los países de América con mayor número de población negra, después de EE.UU. y Brasil.

Los departamentos con mayor número de población afrocolombiana son: Valle (1´.720257); Antioquia (1´.212.985) y Bolívar (1´.208.181). En Chocó el 85% de su población total también es afro, pero las ciudades con mayor presencia son: Cali (1´.064.648 personas, en el Distrito Aguablanca el 80% de la población es afro), Bogotá (900.717) y Barranquilla (689.974). En otras ciudades como Cartagena, Santa Marta, Montería, Sincelejo, Medellín (sector de La Iguaná y salida a San Cristóbal en el nor-occidente) también existen importantes concentraciones de población afro, ubicadas fundamentalmente en los barrios populares o en asentamientos subnormales de la periferia.

El 80% de los afrocolombianos, es decir 8 millones de personas, perciben ingresos anuales percápita que oscilan entre 500 y 600 dólares, frente a un promedio nacional de 1.500 dólares. Esta situación los coloca en condiciones de extrema pobreza, pues el 74% de ellos percibe ingresos que están por debajo del salario mínimo legal vigente. Casi la mitad de la población rural afrocolombiana es analfabeta, de cada 100 jóvenes que terminan secundaria sólo dos logran entrar a la universidad, según el documento del Plan de Desarrollo Nacional de Desarrollo de la Población Afrocolombiana.

En la Costa Pacífica casi el 60% de la población afrocolombiana carece de servicios de salud y la mortalidad infantil supera en cuatro veces el promedio nacional, pues, entre otras cosas, sólo el 48% de su población cuenta con servicio de acueducto. La esperanza de vida es de un 10% con respecto a un 30% del promedio nacional. Esta situación contrasta con la gran riqueza en recursos naturales de los territorios que habitan, pues esta región de selva tropical húmeda posee una gran riqueza en flora y fauna, y de sus bosques sale 58% de la madera aserrada del país.

Las comunidades afrocolombianas han estado siempre en una permanente búsqueda de arraigo y estabilidad configurando asentamientos, poblados y ciudades con características culturales propias que podemos denominar como de cultura afrocolombiana. Gran parte de su población presenta una permanente movilidad y dispersión, tanto hacia las diferentes regiones y ciudades del país como fuera de éste, derivadas de las necesidades de trabajo y la búsqueda de mejores condiciones de vida, de educación, de salud. Movilidad que, sin embargo, no ha significado el rompimiento de sus lazos y relaciones con sus lugares de origen, sus familias, o comunidades; por el contrario, han logrando tejer unas redes de solidaridad y apoyo que les permiten sobrevivir aún en condiciones adversas y conservar, fortalecer y recrear su cultura en los lugares de asiento.


Poblamiento

1. La conquista y dominación hispana

La conquista y dominación del continente tiene su primer hito en la fundación de Santa María La Antigua del Darién, lugar donde en el continente se establece el primer conglomerado hispano, sitio desde se emprenden los primeros reconocimientos hacia el mar del sur y hacia las regiones del interior del continente. Este primer poblado fundado en 1.510 en las tierras adyacentes al golfo de Urabá, sobre la cuenca del río Tanela, tendrá poca vida y al cabo de 1.514 empieza a perder importancia al escoger el hispano como sitios para avanzar en su empresa de conquista las ciudades de Santa Marta y Panamá. A pesar de estos reconocimientos tempranos realizados por los españoles, sin embargo tardío es el sometimiento y poblamiento de la región pacifica colombiana por parte de los conquistadores, empresa que sólo se podrá hacer efectiva una vez se consolidan ciertos centros de dominio en las zonas andinas, sitios desde donde el hispano emprende la empresa de control de éste territorio y el establecimiento de asentamientos desde donde ejerce su dominio. En estos territorios se encontraron con la efectiva resistencia militar de los pueblos indígenas Emberá, Wounaan, Tules, Sindaguas, Surucos, katíos. pueblos frente a los cuales el conquistador era vulnerable a su acoso y ataque, con los que debió mantener constantes enfrentamientos y que sólo le permitieron su establecimiento en la región a partir de la segunda mitad del siglo XVII, momento en el que el hispano consolida su poder al sur con el establecimiento de centros como Barbacoas, Iscuandé y Tumaco (De Granda, 1977. Castillo y Almario, 1994), lo mismo que al norte con la fundación de Quibdo, Novita y Tadó (Romoli, 1975, 1976)(*)

Mediante la figura jurídica de la encomienda en un primer período y posteriormente integrada la población indígena en resguardos bajo el control del Corregidor, los pueblos indígenas sobrevivientes se constituyen en soporte importante para la economía minera. (Isackson, 1973,1975,1976) La fuerza de trabajo indígena se articula a labores agrícolas para el abastecimiento de las cuadrillas de negros importados para trabajar en las minas, son igualmente los cargueros que surcan los caminos con productos para el abastecimiento de la región e igual ofician como bogas, como constructores de canoas y proveedores de carnes producto de la cacería y pesca (Vargas,1999).

Desde el siglo XVII la región del Pacífico se constituye en territorio de frontera ligado a la economía minera, en donde el establecimiento de una cuadrilla como unidad productiva no sólo es inversión en el dominio económico, sino igualmente empresa militar y ejercicio exploratorio para establecer dominio sobre un territorio (Romero,1992). La unidad productiva minera se constituye así por la cuadrilla, el campamento asociado a la vivienda del administrador, la bodega de herramientas y las provisiones, el elemento que la caracteriza es su movilidad determinada por el agotamiento de los placeres mineros y por el desplazamiento hacia otros sitios donde la explotación sea rentable (Colmenares, 1972). Esta condición de la economía minera que lleva a la dispersión de las cuadrillas en el curso del sinnúmero de ríos de la región, es factor determinante en el poblamiento y la ausencia de centros urbanos a lo largo de la vida colonial, factor al que se agrega el ausentismo de los propietarios de minas.

Origen de los africanos vendidos en Cartagena y que posiblemente entraron al Chocó, según Colmenares.

Regiones
Grupos
1703-13
1725-27
1730-38
1747-48
1759 Cuadrillas del Chocó
Senegambia MandingosBámbaras
14
.
.
.
20
Costa de Marfil y de Pimienta CetresCanja
.
.
76
.
23
Costa de Oro MinasCaramanti
248
79
295
 
139
Golfo de Benin Araras
Fon
Lucumies
Popo
Aya
Chamba
Cotoli
134
62
47
14
153

43

43




66

 
48

19


25
Golfo de Biafra Carabalí
Ibo
Bibi
   
226
181
9
46
Africa Central Congos
Loangos

9
17
392
312
79
Otros  
96
90
252
11
85
Total  
624
382
1350
513
484


De acuerdo con Colmenares "el mayor número de esclavos en todo el período correspondían a la denominación de minas, nombre que hacía mención a los negros que provenían de los pueblos de Akan de la costa de Oro. Le siguen los araras, designación genérica a aquellos embarcados en el golfo de Benin y que correspondían a esclavos traficados por el reino de Oulida, conquistado anteriormente por los dahomeyanos. También hubo presencia de esclavos lucumíes, procedentes del golfo de Benin, un término que generalizaba a los negros de habla yoruba. Esta designación corresponde al reino Ulcumí, situado al delta del Niger. Luego de 1730 hubo presencia masiva en América de carabalíes, es decir el grupo de negros embarcados entre el golfo de Biafra y la región de Angola.

A lo largo de la vida colonial la región permanece, a pesar de ser costera, integrada a los centros andinos, una red de caminos comunica sus principales centros mineros con Popayán, Pasto, Anserma, Santa Fe de Antioquia, sitios desde donde se abastecen las cuadrillas mineras y desde donde se ejerce control político. El Atrato es cerrado al comercio por disposición real para evitar el contrabando y controlar las incursiones de corsarios desde el Urabá, en tanto en el Pacífico no habían verdaderos puertos, Tumaco era apenas una bodega frente a la actividad comercial que se desplegaba en Guayaquil, y Charambira como Buenaventura no eran más que lugares de paso del comercio que se desplegaba por la red de caminos. Así mismo se cierra la bocana de Charambirá para evitar el contrabando de negros (negros de mala entrada),provenientes de Panamá hacia el san Juan y el Atrato.

Las normas que regulaban los intercambios entre indígenas y negros eran claras respecto a mantenerlos separados e impedir sus posibles alianzas, pero a pesar de ello se dieron fuertes acercamientos, que no se limitaron a la ocasional participación en el proceso extractivo o a sus actividades complementarias como las agrícolas, transporte, fabricación de instrumentos de trabajo o de alimentación de las cuadrillas, sino que produjo un verdadero intercambio de conocimientos en el reconocimiento y manejo del medio. De allí por ejemplo, que la mayoría de estudiosos, señalan la procedencia indígena de las técnicas mineras utilizadas por los mineros tradicionales del pacífico (Friedeman, 1974:15; West, 1972:53).

2. La sociedad del Pacífico: su formación

La automanumición como fenómeno económico y social, que ya se manifestaba desde el mismo siglo XVII, permite que desde tiempos tempranos se comience a formar asentamientos de negros libres(Sharp. 1976 ), y se inicie la formación de una sociedad que a lo largo del siglo XVIII tendrá la oportunidad de recomponer su estructura demográfica, de decantar un modelo cultural apropiado a las condiciones ambientales y darse sus propias formas de organización social y política. Durante el siglo XVIII los asentamientos de negros que compran su libertad se articulan a los centros tradicionalmente mineros, en ocasiones pasan a ser propietarios de pequeñas cuadrillas de esclavos, es general que se dediquen a lavar arenas auríferas y se integren a la producción agrícola, en otros casos se emplean como cargueros y bogas. Es claro que el siglo XVIII es el tiempo en el que la sociedad negra tiene la oportunidad de recomponer su universo y sentar las bases de un proceso de poblamiento del Pacífico que realmente se desplegará a lo largo del siglo XIX.

Igual que la automanumisión, también la resistencia ejercida a través del cimarronismo se constituyó en dinámica importante en el poblamiento colonial, famosos fueron los levantamientos de indígenas que huían luego de quemar los pueblos, lo mismo que la resistencia de grupos negros que en algunos casos llegaron a establecer territorios liberes, como el caso del Palenque del Castigo en el Patía, sitio donde desde temprano en el siglo XVIII ya ejercían dominio y vivían en libertad (Zuluaga.1987). A lo largo del siglo XVIII frecuentes fueron los levantamientos en las minas de Nóvita, en Negua, en el Carmelo y el más nombrado el levantamiento de Tadó que se constituyó en núcleo desde donde se proyectó la amenaza de un levantamiento generalizado de los esclavos de la región (Friedemann.1995)

CENSO DE LOS TRES CENTROS DEMOGRAFICOS IMPORTANTES DELCHOCO EN 1780(*)

Población
Sacerdotes
Blancos
Indios
Esclavos
Libres
Novita 2 37 ...... 1129 460
Tadó 3 64 457 1157 440
Quibdó 5 45 1077 714 400
Total 10 146 1534 3000 1300

Como se evidencia en el censo de 1780 realizado para la región donde se asienta la población en el Chocó, el grupo de los libres representa un número significativo de la población y es claro que fundamentalmente la sociedad de la época está conformada por familias negras e indígenas, en tanto el grupo de los blancos es una minoría. Igualmente en descripción realizada por viajero anónimo en el año de 1777 en la misma región, permite conocer que los negros libres no se han dispersado del núcleo minero en el que el hispano estableció su dominio.

Con la crisis del modelo económico esclavista y el final del dominio hispano se abre paso una nueva forma de ocupación del territorio del Pacífico, es durante el siglo XIX cuando la sociedad negra comienza su expansión desde los centros mineros, baja por el curso de los ríos para ocupar la zona media y baja de las cuencas, accede a las playas y se extiende a lo largo de los bosques de manglar. Para que ello suceda será necesario que en la segunda mitad del siglo adquiera valor en el mercado algunos productos del bosque y la región que desde siempre se identificaba con la minería, se convierte en proveedor de materias primas para el mercado internacional a partir de productos como la tagüa, el caucho, la raicilla y las pieles(West.1957; Valencia.1985-1989). De este modo el poblamiento de las tierras bajas se verá dinamizado por el auge de estos productos, se rompe la tradicional frontera minera, la sociedad negra igual que la indígena apropia toda la región y la convierten en el territorio tradicional a su universo social.

La colonización de las tierras bajas por parte de la sociedad negra, igual que el tradicional asentamiento indígena, reproduce la pauta de dispersión, las familias se establecen a lo largo de la red hidrográfica, ocupan sectores de un río, se asientan en firmes y playas. Una red de parientes apropia un territorio, el fundador o mayor del grupo es quien coordina la unidad productiva, regula el uso de los lotes, convoca a los trabajos comunitarios y oficia como autoridad para la resolución del conflicto. Esta forma de ocupación del territorio supone el dominio de amplías áreas del río en las que se establecen los lotes para la agricultura, los cuales se someten a rotación, y a un período de uso le sucede otro de descanso. La agricultura tiene en el maíz, el plátano y la caña de azúcar los productos principales, labor que se asocia a la cría de cerdos, en tanto del bosque se obtienen diversidad de frutos, animales de caza y materias primas para la producción de herramientas, igual que ríos, esteros y ciénagas ofrecen inmensa riqueza en peces, crustáceos y moluscos. De este modo, en los inicios del siglo XX, la región del Pacífico en su red hidrográfica y en las tierras bajas, aparece ocupada por las familias que se ha dispersado hasta ocupar los confines de ese universo.

3. La población y la ocupación del territorio

Definido el asentamiento tradicional por la dispersión es claro que la región hasta entrado el siglo XX no conoce la formación de ciudades en el sentido estricto, sólo con la formación de una red de comercio asociada a la tagüa y el caucho se produce una ruptura en la forma como se ocupa el territorio. En las primeras décadas del siglo XX, el auge de éstos productos, lleva a que en lugares como Tumaco, Buenaventura y Quibdo se formen ciertas elites comerciales, en las que primaba la presencia de personas externas a la región e incluso de otras nacionalidades(Mosquera y Aprile.1999. Restrepo.1999. Villa 1999). Las casas comerciales establecen sus sedes en estas localidades y lo urbano irrumpe para revolucionar la vida regional, éstas ciudades tienen como característica que el universo del espacio urbano se desarrolla a partir de una calle comercial en la que se asienta una elite blanca, en oposición al resto del poblado donde viven las familias negras, cuestión que configura un espacio discriminatorio en el orden de lo racial como marca de origen en la formación de éstas ciudades.

La formación de los centros urbanos en los albores del siglo XX, lo mismo que la colonización definitiva de las tierras bajas, son procesos en los que coinciden el auge extractivo de productos del bosque y el nuevo ciclo minero que se abre para la época. Es así como el nuevo ciclo se define por la importancia que ha adquirido el platino, factor que incide en la movilidad de la población minera en busca de lugares ricos en mineral, pero igual de las compañías inglesas en la perspectiva de controlar amplios territorios. Esta situación tiene implicaciones en distintas direcciones, una es que al establecerse el moderno enclave muchos de los pobladores de éstas zonas son expulsados de sus tradicionales sitios de trabajo, el otro es el que entre regiones mineras se produce movilidad de la población ante la oportunidad que para el momento constituye la minería al integrase el platino como fuente de ingreso.

Pero será hacia mediados del siglo XX cuando el poblamiento disperso da paso a la formación de aldeas, se forman pequeños núcleos en los que la población se agrupa alrededor de la escuela y en procura de recibir ciertos servicios del estado. (Aprile y Mosquera. 1987 Aprile.1992. Valencia.1987) Este cambio en la pauta de doblamiento se puede considerar como el final del proceso expansivo que la población experimentaba desde el siglo XIX, como el momento donde se ha colonizado los confines de los ríos y como el inicio de las expulsión de la población desde el campo hacia las ciudades en formación en la región o el éxodo hacia el interior del país.

Ciudades como Quibdó, Tumaco y Buenaventura se constituyen a lo largo del siglo en los polos de desarrollo regional, situación que se reforzará por la política de integración implementada por el estado en las primeras décadas del siglo con la construcción de los carreteables que llegan desde los centros andinos, la construcción de vías férreas hacia Tumaco y Buenaventura, el desarrollo de infraestructura portuaria que coloca a Buenaventura como el principal puerto del país. Estos hechos hacen que en la actualidad esas ciudades sean los principales receptores de población que migra desde los ríos y zonas costeras.

POBLACION DE LA REGION DEL PACIFICO POR DEPARTAMENTOS Y MUNICIPIOS
(CABECERA Y RESTO)

ANTIOQUIA

MUNICIPIO
TOTAL
CABECERA
RESTO
Apartadó 67.591 56.330 11.261
Carepa 26.591 11.834 15.117
Chigorodó 38.660 29.856 8.804
Murindó 2.329 1.429 900
Mutatá 10.542 2.822 7.720
Necoclí 28.125 6.469 21.656
Turbo 78.529 30.765 47.764
Urrao 30.205 12.552 17.653
Vigia de f. 7.219 2.431 4.788
Subtotal 290.151 154.488 135.663

CAUCA

MUNICIPIO
TOTAL
CABECERA
RESTO
Argelia 17.940 1.778 16.162
Timbiquí 38.073 2.741 35.332
El Tambo 23.505 9.988 13.517
Guapí 17.289 1.483 15.806
López 22.922 2.980 19.942
Buenos Aires 14.624 987 13.637
Subtotal 119.729 18.970 100.759

CHOCÓ

MUNICIPIO
TOTAL
CABECERA
RESTO
Quibdo 102.003 65.904 36.099
Acandí 10.056 4.196 5.860
Alto Baudó 17.394 1.578 809
Bagado 13.596 3.255 10.341
Bahía Solano 7.505 2.735 4.770
Bajo Baudó 20.862 5.077 15.945
Bajo San Juan 7.667 850 6.817
Bojaya 9.173 712 8.461
Condoto 15.914 7.779 8.135
El Carmen 6.725 1.930 4.795
Itsmina 31.011 11.800 19.211
Juradó 4.280 1.853 2.427
Lloró 9.409 1.616 7.873
Novita 8.150 1.465 6.694
Nuquí 5.176 2.640 2.536
Rió Sucio 28.635 4.692 23.943
San José 6.244 2.021 4.223
SIPI 2.063 180 1.883
Tado 20.551 6.963 13.588
Ungía 11.666 3.108 8.558
Subtotal 338.160 130.285 207.875


NARIÑO

MUNICIPIO
TOTAL
CABECERA
RESTO
Barbacoas 22.071 4.575 17.496
El Charco 15.806 4.021 11.785
La Tola 11.785 4.974 4.974
Mallama 8.883 2.100 6.783
López 10.604 772 9.832
Mosquera 8.040 2.240 5.800
Olaya Herrera 21.495 6.705 14.790
Pizarro 7.075 3.731 3.344
Ricaurte 10.477 1.699 8.778
Roberto Payán 8.903 873 8.030
Sta. Bárbara 15.476 3.502 11.974
Tumaco 115.674 58.436 57.238
Subtotal 256.289 93.631 162.658

RISARALDA

MUNICIPIO
TOTAL
CABECERA
RESTO
Mistrató 14.039 3.982 10.057
Pueblo Rico 11.245 2.692 8.552
Subtotal 25.284 5.674 18.609

VALLE

MUNICIPIO
TOTAL
CABECERA
RESTO
Buenaventura 227.478 194.727 32.751
Calima 13.818 8.384 5.434
Dagua 30.964 8.875 22.089
Subtotal 272.260 211.986 60.279


Sólo cuatro municipios concentran población por encima de 50.000 habitantes, son ellos Buenaventura, Tumaco, Quibdo y Turbo, los cuales representan el 46.61% del total, mientras el resto de la población se reúne en municipalidades que en su gran mayoría tienen menos de 20.000 habitantes y se presentan casos extremos como el de Sipí con apenas 2.063. Las cabeceras de la mayoría de los municipios sigue la pauta descrita en los trabajo de Mosquera y Aprile-Gniset en la que a una primera calle que corre paralela al río, como espacio donde se funda el pueblo, le sucede una segunda o tercera calle, en la que se asientan un número de familias que van desde, 50 en los pequeñas aldeas hasta 500 en las que se consideran grandes. Estas pequeñas aldeas que tipifican la evolución del poblamiento en el Pacífico es general que no cuenten con alternativas de abastecimiento de agua, manejo de residuos y la solución a servicios básicos.

4. Población y movilidad interna.

Los departamentos de Valle y Antioquia se constituyen regionalmente en los receptores de mayor población de otros departamentos, del total de la población de los municipios de Antioquia el 20.9% procede de otros departamentos mientras en el valle es del 23.8% (Para la información correspondiente a éste texto ver el Anexo3). En Antioquia los municipios de Apartadó y Turbo son los puntos que en la fase actual se constituyen en los receptores de esa población, pero igualmente son estos municipios a donde concurren quienes igualmente desde otros municipios del mismo departamento se desplazan para vivir en sitios diferentes a su ligar de nacimiento. El 50.43% de quienes en la actualidad viven en sitios diferentes a su lugar de nacimiento y que son del mismo departamento se han asentado en los municipios de Turbo y Apartadó, igualmente del grupo de personas que desde otros departamentos han migrado hacia Antioquia el 60.08 %se localizan en estos dos municipios. Se deduce para el caso antioqueño que los municipios de mayor dinamismo por la atracción que ejerce de pobladores desde el interior y exterior del departamento son éstos dos.

En el departamento del Valle, en el caso del municipio de Buenaventura, se presenta una situación y es que la mayoría de la población que hacia allí se ha movilizado proviene fundamentalmente de otros departamentos y corresponde a un 23.88% del total de la población del municipio, situación que se explica por ser este núcleo el polo de atracción de los municipios localizados a lo largo de la zona costera. Contrasta esta situación con la poca recepción de población del mismo departamento en el que los municipios, a diferencia de Buenaventura, no son costeros.

En el departamento del Chocó son los municipios de Quibdo y el de Istmina los lugares hacia donde fluyen en mayor grado las personas de otros municipios del mismo departamento, para Quibdo el 15.57% de su población se ha movilizado desde otros municipios, mientras que en Istmina esta cifra llega al 11.8% de su población, pero al mirar la totalidad de la población que en la actualidad no vive en su lugar de nacimiento el 44.9% escoge a Quibdo como sitio para establecerse. Respecto a la población que proviene de otros departamentos los lugares de preferencia son Quibdó y Riosucio, el 25.3% de los residentes de otros departamentos se asientan en Quibdo, en tanto en Riosucio se localizan el 17.3%. del conjunto de municipios del Chocó es Quibdo el lugar de mayor recepción de población.


Cauca como Nariño no son departamentos que en la región se caractericen por altos porcentajes de participación en la recepción de población que migra desde otros departamentos, del total de la población del Cauca sólo un 8% proviene de otros departamentos y en Nariño es sólo del 5.45%. En el Cauca el municipio de Guapi recibe el 28.9% del total de las gentes provenientes de otros departamentos, tendencia en la que se debe advertir que por dinámica regional éstas personas en su mayoría son de Nariño. En Nariño es Tumaco el lugar por excelencia para el asentamiento de pobladores de otros lugares, del mismo departamento llegan a Tumaco el 49.5% del total de quienes provienen de otros municipios del mismo departamento, en tanto recoge esa localidad el 51.7% de los que desde otros departamentos han llegado a Nariño.

Es claro que en el presente período los centros urbanos que atraen la población desde el intyerior y el exterior de los respectivos departamentos son Turbo y Apartadó, Quibdo, Buenaventura, Guapi y Tumaco. Sitios que se constituyen en motor del desarrollo regional y hacia el futuro igualmente demandarán mayor capacidad de la infraestructura instalada, de servicios y de fuentes de empleo.

5. Cobertura de servicios de acueducto, alcantarillado y energía eléctrica en las viviendas de la región.

Según el censo de 1993, en el área que cubre la Agenda Pacífico XXI, hay un total de viviendas de 240.235 tanto en áreas rurales como urbanas, de éstas sólo 57.481 tienen los servicios de energía eléctrica, acueducto y alcantarillado. La cobertura de la totalidad de los tres servicios llega apenas al 23.9%, mientras que las viviendas con alguno de estos tres servicios llegan a 100515, que representan el 41.83%, situación que implica un 58.17% de viviendas sin ningún tipo de servicio. A esto se debe agregar que en muchas de las poblaciones los servicios son deficitarios, en el nivel de la calidad del agua, la intermitencia en la prestación del servicio y la contaminación asociada a malos sistemas de manejo de desechos líquidos.

Son los municipios de los departamentos del Valle y Antioquia donde se presenta una mayor cobertura de los tres servicios, sin que ello quiera decir que es la óptima, por lo menos en comparación con Cauca, Nariño y Chocó, donde es demasiado baja la prestación de estos servicios domiciliarios. En el departamento de Antioquia de las 59.925 viviendas existentes, se presenta que en 21.257 se cubren los tres servicios, cifra que llega a un 35.47%, mientras que del total de las viviendas sólo 44.713 disponen de alguno de los tres servicios , que significa un cubrimiento del 74.6%.

En el caso de los municipios del Valle del total de viviendas de 51.897, sólo 26.126 tienen la conexión de los tres servicios, que a nivel porcentual llega al 30.86%. En contraste con Antioquia se presenta un mayor porcentaje de viviendas con algún tipo de servicio, las viviendas en éste rango llegan a 47.527 y porcentualmente a un 91.57%. Comportamiento que se explica por ser Buenaventura el único municipio costero del Valle y por ser este centro uno de los de mayor inversión pública en la región.

Para los municipio de Cauca, Nariño y Chocó se presenta la misma tendencia, esto es las más bajas coberturas, siendo Nariño donde hay una cifra menor de viviendas que tengan los tres servicios, de las 42.066 sólo 1.633 se inscriben en este rango, con apenas 3.8% del total. Situación que enseña una realidad verdaderamente crítica porque igualmente del conjunto de viviendas con alguno de los servicios se llega a 16.453, que representa el 39.5%.

En la misma dinámica de Nariño se presenta el fenómeno en el departamento del Chocó, allí las viviendas con los tres servicios básicos tienen un cubrimiento del 7.4%, porcentaje que expresa una realidad donde de las 58.185 viviendas sólo 4.349 estarían inscritas en este dominio. Igualmente del total de las viviendas, el grupo de las que tienen algún tipo de servicio son de 31.753 y representan 54.5%.

Con relación a los municipios del departamento del Cauca se presenta un mayor cubrimiento en el grupo de las viviendas que participan de los tres servicios, sin ser significativo lega al 10.5%, situación que significa que de las 23.996 viviendas en 2.553 hay los tres servicios. Con relación a las viviendas que participan de alguno de los servicios éste grupo llega a 10.823 o un 45.10 % del total.

En un punto intermedio entre los departamento de Valle y Antioquia, con relación a Cauca, Nariño y Chocó, se encuentra Risaralda, donde las viviendas con los tres servicios cubren un 37.5% del total, las cuales son 1.565 de las 4.166 del total. Representa el grupo de viviendas con algún servicio el 75.4%.

 



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