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Economía
y sistemas tradicionales de producción
1.
La economía extractiva
La
región del Pacífico ha permanecido desde
los días de la colonia como frontera económica
que se integra a los mercados nacionales e internacionales
como productora de materias primas, como territorio abierto
para la obtención de productos que demandan los
mercados externos y como espacio donde la fuerza de trabajo
es movilizada alrededor de la obtención de tales
productos a costos extremadamente bajos. Con el siglo
XVII se abre un ciclo económico identificado en
la minería de oro, que sólo se cierra hacia
el siglo XIX, para dar paso al auge de la Tagua y el caucho
que cierra el siglo XIX y avanza en las primeras décadas
del XX. Con el siglo XX diversos procesos económicos
le dan identidad a la región, en algunas zonas
la minería conoce un nuevo período de auge
a partir del enclave, mientras a lo largo de la faja de
bosque de mangle, en la mitad del siglo, la industria
ligada a la producción de taninos integra la población
en la extracción de la corteza, en tanto los bosques
inundables del Pacífico se convierten en espacio
donde florece el aserrío a partir de la segunda
mitad del siglo. Igual las zonas marinas alimentan el
desarrollo de la actividad pesquera, como la minería
de mediana tecnología conocerá su mayor
desarrollo hacia finales del siglo con la introducción
de la retroexcavadora.(*)
La lógica que ha imperado en la economía
regional se define por la continua exportación
de capital, sin que los productos que se extraen sean
sometidos a transformaciones que les agreguen valor y
sin que los capitales asociados a la comercialización
de tales productos se integren en procesos de desarrollo
regional. En esta lógica, la población que
durante un período se asocia a determinada actividad
extractiva, una vez pierde valor el producto en el mercado
o la presión lleva a su extinción se ve
obligada a movilizarse hacia otra actividad en la misma
región o por fuera de ella. Esto ha determinado
que a lo largo del siglo XX ante la depresión de
ciertos ciclos extractivos, con el consecuente desempleo
de la población asociada a tal actividad, ésta
deba migrar hacia otras zonas del país generalmente
como obreros del campo o de la construcción, e
incluso hacia el exterior como ha sucedido durante un
período con Venezuela. Cali y el Valle del Cauca
se han convertido, con la región del Urabá,
en los centros receptores de población de la región
del Pacífico, en los lugares donde en la actualidad
se concentra tanta población como en la misma región.
Es clara
la predominancia del sector primario aunque en la ultimas
décadas el sector de servicios ha ampliado su
participación en el Producto Interno Bruto Regional.
Una buena parte de los problemas de su estructuración
socioeconómica esta relacionada con el patrón
dominante con base en el cual se ha hecho la explotación
de los recursos naturales. En términos estrictamente
económicos lo que le queda a la región
es exiguo, de tal manera que los beneficios generados
no se fijan ni materializan en la región, pero
este tipo de actividad si genera ostensibles transformaciones
ambientales y dramáticos impactos y conflictos
sociales y culturales.
2.
Economía y pobreza
El tipo de
economía que ha imperado en la región
determina una baja estabilidad del empleo, a la vez
que su marginalidad respecto a los ingresos que genera,
situación que se expresa en los indicadores de
pobreza de la región frente al conjunto de la
población nacional.(*)
|
Indicador
|
Nacional
|
Pacífico
|
| Población
con NBI |
32 % |
84.87% |
| Tasa de mortalidad
infantil por 1000 nacidos vivos |
28.1 |
110.0 |
| Médico
por 10.000 habitantes |
Año
1989:9.2 |
Año 1995:
1.6 |
| Viviendas sin
ningún servicio |
10% |
41% |
| Analfabetismo |
11.1% |
38.8% |
| Tasa de escolarización
nivel primaria, urbana |
87 % |
60% |
| Tasa de escolarización
nivel primaria, rural |
73%
|
41% |
De otra parte desde hace
mucho tiempo la región vive una grave crisis
estructural de sus finanzas publicas que afectan su
estabilidad, su crecimiento económico y que impide
que se asuma el proceso descentralizador con todas sus
cargas y competencias. El Pacifico es una de las regiones
de Colombia en la que menos se ha avanzado en la reducción
de la pobreza. Ninguno de los modelos y programas implementados
regionalmente han reducido el nivel de inequidad en
la distribución del ingreso. Como se observa,
con la metodología NBI, para las tres principales
ciudades del Pacífico los índices aparecen
muy por encima del promedio nacional, tendencias que
a pesar de los programas de desarrollo implementados
en las tres últimas décadas no tienen
variaciones significativas.(*)
|
Ciudad
|
Población
1997
|
NBI
- % -
|
| Buenaventura,
Valle |
295.510 |
35.8 |
| Tumaco, Valle |
144.136 |
56.2 |
| Quibdó,
Chocó |
123.102 |
80.5 |
3. La producción tradicional y los mercados
locales
Las
poblaciones rurales, negras e indígenas, experimentan
en la actualidad una profunda crisis en su capacidad
para generar seguridad alimentaria, situación
que se deriva de la creciente degradación de
los ecosistemas con la consecuente disminución
de la oferta ambiental y de un modelo tecnológico
que se orienta a producir para satisfacer las necesidades
de subsistencia. El modelo tradicional de producción
descansa en la capacidad del grupo para obtener los
subsidios que distintas unidades de paisaje proveen
de forma natural y que se apropian a través de
la cacería, la pesca y la recolección,
actividades que hacia el pasado permitían el
abastecimiento del grupo dada la baja presión
demográfica, pero ante todo porque muchos de
estos productos se obtenían en función
del abastecimiento y no se habían integrado como
mercancía. La deforestación es también
responsable de la baja oferta de estos productos.
La agricultura
encuentra su limitación en la poca disponibilidad
de tierras fértiles, las cuales bajo el sistema
tradicional de producción aparecen plenamente
ocupadas, sin que los distintos programas implementados
puedan presentar resultados respecto a mejoras en la
productividad o la ampliación de la frontera
agrícola para integrar nuevos paisajes. El campesinado,
que especialmente hacia las zonas medias de las cuencas
se ha especializado en la producción agrícola,
coloca algunos excedentes mínimos en los centros
urbanos de la región o en los circuitos de intercambio
que tradicionalmente se han estructurado entre distintas
cuencas o hacia las poblaciones de pescadores y mineros.
Los productos que fundamentalmente se intercambian en
los mercados locales son el plátano, la papachina,
el coco y el chontaduro. Hacia el mercado externo sólo
tiene alguna importancia el chontaduro que se produce
en los ríos adyacentes a Buenaventura, el coco
que sale de Tumaco y Guapi y el Borojó de diversos
puntos de la región.
Con la actividad
de la pesca que tradicionalmente se realizaba para el
abastecimiento de la familia, para el intercambio con
grupos de mineros o para la alimentación del
grupo en períodos de dedicación a tareas
agrícolas, con el correr del siglo XX se articula
a las redes de comercio capitalista. El crecimiento
de los centros urbanos de la región y la demanda
de productos marinos en el centro del país, lleva
a cierta especialización de comunidades de pescadores,
las cuales se ubican a lo largo de la faja costera y
en la red de ciénagas que conforman el río
Atrato, estas comunidades identificadas por sus artes
de pesca artesanal dependen, como en el caso de los
corteros, de la red de comercialización con la
cual mantienen relaciones de endeude con base en los
productos que éstos les proveen, como son los
motores fuera de borda, las redes y los productos básicos
para la alimentación.
La literatura
de los años noventa ha presentado los sistemas
tradicionales de producción como modelo de manejo
ambiental, pero un análisis de las condiciones
actuales en los que éstos se reproducen enseña
la crisis que se experimenta, ejemplo de ello es la
rotación de lotes o el tipo de agricultura itinerante
que ya no es posible de realizar, con consecuencia en
el abastecimiento de productos básicos como el
maíz (Mejía.1994). Igual sucede con relación
a la actividad pecuaria con la ceba de cerdos que en
la forma tradicional se hacía liberándolos
en la margen del río donde no se habían
establecido cultivos, pero que por la presión
demográfica ya no es posible.
Uno de los
cambios introducidos en la agricultura, pero también
en la tenencia de la tierra, es el que se puede observar
al norte a lo largo del cauce del río León
y al sur sobre el Mira, valles donde se ha abierto paso
el monocultivo con la tecnología propia a la
revolución verde y el tipo de explotación
con fines agroindustriales. Esta forma de producción
integra capitales externos, se funda en la expropiación
territorial de los pobladores y, al contrario de convertirse
en alternativa económica regional, se convierte
en factor de conflicto.
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