Ubicación Geográfica

El pueblo indígena Awá se encuentra ubicado en la parte occidental del Macizo Andino, comenzando en la cuenca alta del río Telembí (Colombia) y extendiéndose hasta la parte norte del Ecuador. Es una región caracterizada por su alto nivel de pluviosidad, lo que la convierte en una zona de gran biodiversidad.

 

Población

Con una extensión aproximada de 3000 Kilómetros cuadrados, la población Awa se estima en 12.936 personas, correspondientes a la parte de Colombia. La etnia se caracteriza por asentamientos dispersos que siguen la corriente de los ríos.

Las condiciones climáticas hacen que las mayores concentraciones de población se ubiquen en la parte altitudinal de los 500 a 1.500 metros sobre el nivel del mar, pues los indígenas buscan las terrazas bajas para cultivar y construir sus viviendas, mientras la parte alta del macizo es área reservada para la caza.

La etnia ha sufrido un largo proceso adaptativo, con ajustes biológicos que han permitido que los Awa vivan con un nivel nutricional mínimo (bajo peso y estatura). "Las mujeres promedian 40 hilos y 1.45 de estatura, los hombres están alrededor de los 50 kilos y una talla de 1.50 metros; así el organismo no presenta, al menos a simple vista, efectos adversos".

Dentro de las costumbres alimenticias se destaca el alto consumo de bebidas fermentadas como el guarapo y la chicha, pero su ingestión no obedece a tendencias alcohólicas, sino a un mecanismo no manifiesto de mejoramiento alimenticio, es decir, su elaboración y consumo responden a las condiciones de un clima húmedo y caliente donde la transpiración es continua y la pérdida de líquido demasiada. (CERON, 1987).

Probablemente por causa de las deficiencias nutritivas, una de las principales enfermedades que afecta a esta comunidad es la TBC, la cual impacta aproximadamente al 50% de la etnia. La diarrea también tiene una presencia importante, afectando a un 30% de la población.

 

Lengua

Los especialistas han catalogado la Barbacoa, de la gran familia lingüística Chibcha, como la lengua de los Awa. Sin embargo la etnia no la reconoce bajo esta denominación. La etnia se autodenomina Awas, que significa <<gente>>. En territorio ecuatoriano, donde las tradiciones culturales son más arraigadas, se les denomina Agua"... Los indígenas utilizan la palabra Awa (gente) para referirse a cualquier persona en términos generales; cuando quieren referirse así mismos, en términos específicos, anteceden la palabra Inkal, "montaña". De esta forma, "Inkal Awa" quiere decir "gente de montaña". (CERON, Benhur, 1987).

Etnohistoria

El origen de la etnia es incierto y confuso, pues los estudios arqueológicos demuestran que el litoral, tanto colombiano como ecuatoriano, estaba habitado por la cultura Tumaco. A la llegada de los españoles en 1525, las crónicas dan cuenta de grupos indígenas seminómadas con un grado de desarrollo muy bajo en relación a las otras etnias halladas en la región andina. Todas las tribus del litoral recibieron el nombre de Barbacoas, aunque no se tenga registro del por qué de esta denominación. Posteriormente, muchas tribus recibieron su nombre de acuerdo con el río donde estaban asentados, destacándose los Sindagua, Telembí, Barbacoa e Iscuandé. Los Awa posiblemente son reducto de éstos grupos, especialmente de los Sindagua.

Dentro de los caceríos más importantes que se levantaron durante la época se destaca el de Asunción de Nuestra Señora de Kwaiker, donde se supone existió una alta concentración de indígenas con la respectiva imposición civil y religiosa de los españoles. Otros poblados como Altaquer, San Pablo, Chucunés y Mallanes se convirtieron en muy poco tiempo en centros de comercio importantes para la región, pues la zona no sólo era uno de los principales centros auríferos de la región, sino también un puerto comercial, ya que para los comerciantes era más fácil traer mercancía de Londres a Barbacoa o Pasto que a Bogotá. Gracias a la llegada de los primeros caballos a mediados de 1891 se agilizó la comercialización, pero también aumentó la presión colonizadora en la región, presión que obligó a los indígenas a migrar siguiendo las cuencas de los ríos Gualcal y Vegas. Este aislamiento aún se mantiene, lo que ha permitido que, a pesar de varios siglos de evangelización, se mantengan muchas de sus expresiones culturales. Prueba de ello es la poca influencia que tiene la religión católica dentro sus sistemas de representación.

 

Cultura

Los Awa tienen una gran influencia de los pueblos campesinos que habitan la región, la que afecta especialmente a las nuevas generaciones. Aspectos tradicionales, como el vestido, han ido desapareciendo con el correr de los tiempos. En la mayoría de asentamientos se conservan prácticas como la cestería, cuya elaboración sigue siendo a mano. En las regiones más pobres y apartadas todavía se fabrican utensilios en barro y madera, pero es muy común que ya no usen objetos de índole ancestral, pues han sido remplazados por objetos occidentales como encendedores, vasijas plásticas, termos, molinos, etc.


Vivienda

La vivienda de los Awa sigue la línea de construcción que caracteriza a la región del Pacífico, es decir, viviendas aéreas. Su estructura consta de una alcoba, una cocina y un corredor muy amplio. Son viviendas hechas en hoja de palma de chonta y gualte, las cuales se machacan para formar una estera. El piso es hecho en madera y el techo tiene una amplia pendiente para evacuar el agua cuando llueve. En el espacio que queda debajo de la casa se recoge a los animales domésticos.


Organización Socio-política

La etnia está compuesta por cuarenta y siete resguardos repartidos entre los departamentos de Nariño y Putumayo. En Nariño se ubican en los municipios de Barbacoas, Cumbal, Ricaute y Tumaco, mientras en Putumayo se ubican en Mocoa, Orito y Villagarzón.

No existe un sistema de organización social formal con una autoridad visible. Los comportamientos sociales se hallan diluidos dentro de un principio básico de reciprocidad, donde el indígena busca constituir un grupo pequeño en un máximo de territorio. Como no existen sanciones legales, literalmente juega un papel importante la agresividad, es decir, en el caso que un animal doméstico traspase los linderos de otra persona o alguien robe en la cacería la presa de una trampa, el indígena perjudicado agrede al otro y su actitud es justificada. Las relaciones se restablecen en el momento en que se resarce el daño.

La organización familiar se caracteriza por el establecimiento de las relaciones de pareja a temprana edad, entre los 15 y 16 años. Por las grandes distancias entre un asentamiento y otro, las fiestas patronales y el mercado se constituyen en los escenarios privilegiados para la formación la formación de parejas. Por lo general, el padre de la novia escudriña sobre las propiedades del pretendiente, pues las mujeres con el matrimonio contribuyen a extender los límites de la tierra. La relación es antecedida por un período de adaptación de los dos pretendientes, seguida de una etapa de "amaño" que puede durar hasta un año y permite identificar la calidad de los pretendientes. Si los pretendientes insisten en seguir juntos quiere decir que la relación es indisoluble y el padre de la novia asigna un terreno a la nueva pareja para construir la choza y cultivar. A través de las uniones matrimoniales se construyen dos apellidos que identifican el parentesco, el cual se extiende hasta la tercera generación. Esa relación de parentesco favorece especialmente al hombre, quien es el que hereda y posee los bienes materiales, pues en el momento de producirse la muerte del esposo, todo pasa a manos del suegro.


Sistema de Producción

Aunque la caza es su actividad fundamental, el territorio no es favorable para su desarrollo porque la fauna es escasa. Tal situación los ha obligado a desarrollar y extender actividades complementarias como la crianza de animales domésticos, la pesca y la agricultura. En el caso de la pesca, su producción no sólo abastece el consumo familiar, sino que también permite su comercialización dentro de la región. La época de subienda es en Junio, cuando las principales corrientes de la región bajan de nivel, se consiguen especies como el sábalo y la guaña. Desafortunadamente, el uso de dinamita en los últimos años ha afectado de manera considerable la fauna acuática.

En el caso de la agricultura, el indígena Awa dispone de grandes extensiones de terreno para cultivar, lo que no indica que toda la tierra es apta para el cultivo. Las zonas susceptibles para el cultivo se hallan en las partes menos inclinadas de las montañas. El maíz es el principal producto y se combina con la siembra de yuca, frijol, caña de azúcar y plátano. El indígena Awa nunca limpia ni quema el terreno, lo que le permite aprovechar como abono la materia orgánica descompuesta.

Otra actividad productiva que se desarrolla en menor escala, pero que tiene una fuerte tradición, es la extracción de oro de aluvión. Ésta se realiza en las partes bajas de los ríos Nulpe, Guiza y Mayasquer. En las dos últimas décadas ha aumentado la presencia de buscadores de oro provistos de pequeñas dragas; los indígenas trabajan como buscadores y otros transportan insumos y materiales para los obreros.

El sistema de producción de los Awa está dirigido al autoconsumo, es decir, viven de lo que la naturaleza y el medio geográfico le proporcionan.



 

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