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Ubicación
Geográfica
El pueblo
Tule encuentra ubicado en el golfo de Urabá y
la región del Darién, específicamente
en la zona de Arquía (Chocó) y el municipio
de Necoclí (Antioquia), donde reciben la denominación
Ipkikuntiwala. Pero la mayor parte de la población
se halla en las islas de San Blas (Panamá), lugar
considerado como el "territorio madre". Allí
reciben la denominación Makilakuntiwala.
Población
En Colombia
hay 1.166 tules, que ocupan un área 10.087 hectáreas,
con un clima húmedo tropical que presenta niveles
de precipitación calculados entre 2.600 mm y
3.280 mm por año.
El río
es su principal punto de referencia para construir vivienda;
por ello sus pautas de poblamiento corresponden al denominado
modelo lineal, es decir, pueblan a lado y lado del curso
de los ríos (Arquía y Caimán).
Estas comunidades
indígenas tienen una constante interacción
con asentamientos de colonos negros, antioqueños
y cordobeses, con quienes sostienen básicamente
relaciones comerciales. Las diferencias entre las comunidades
ubicadas en Colombia y las que se ubican en la Islas
de San Blas son marcadas, pues las segundas presentan
un mayor grado de modernización. Son comunidades
que cuentan con servicios de salud, escuelas subsidiadas
por el gobierno panameño y administradas por
los indígenas, calles trazadas, luz eléctrica
y la mayoría de indígenas son bilingües
y alfabetizados. A pesar de las diferencias, las relaciones
entre unos y otros son buenas, manteniéndose
lazos familiares y fraternales muy fuertes.
La población
Tule ha padecido de graves problemas de salud que han
diezmado a la población; la tuberculosis, el
paludismo y la parasitosis intestinal son las enfermedades
más comunes, pues los servicios de salud siguen
siendo muy deficientes.
Lengua
La lengua
de los Tule pertenece a la familia lingüística
Chibcha. La etnia no reconoce diferencias lingüísticas
notables entre las comunidades que se hallan en Colombia
y las comunidades de la Islas de San Blas.
Etnohistoria
Históricamente
los Tule han sufrido procesos de desplazamiento y adaptación
muy marcados. Su primera migración se produce
durante la época de la conquista y la colonia,
cuando fueron expulsados del río Atrato por los
Emberá, quienes los obligaron a desplazarse y
refugiarse en la costa. Posteriormente, durante el siglo
XVII, la etnia queda sometida como colonia comercial
por parte de españoles, franceses e ingleses,
convirtiéndose en proveedores de cacao; hecho
que generó una fuerte tensión interétnica,
pues los Tule se vieron obligados a relacionarse con
otros grupos étnicos, antes rivales, para poder
sobrevivir.
Las primeras
misiones se inician sobre el siglo XVII con el establecimiento
de las órdenes franciscanas y carmelitas. La
influencia de la religión aún se mantiene,
sobre todo en la parte de Arquía, consiguiendo
desterrar prácticas ancestrales como las relacionadas
con los rituales fúnebres, para sustituirlas
por cementerios. (Los indígenas enterraban a
sus muertos debajo de las viviendas como un símbolo
de permanencia). De igual forma, se han integrado prácticas
cristianas - como los rezos, la imagen de Cristo y de
la Virgen María - en los rituales propios de
la etnia.
Los procesos
de inmigración de colonos se producen especialmente
a comienzos del siglo XX, cuando se da la separación
de Panamá. Colonos antioqueños, cordobeses
y chocoanos van restringiendo el territorio Tule, engendrando
problemas relacionados con la tierra. Uno de los acontecimientos
más interesantes de la etnia se concentra en
la Revolución Tule de 1925 contra las autoridades
panameñas, ante las atrocidades y masacres cometidas
contra la etnia. El acontecimiento es recordado por
los indígenas durante las fiestas, en donde se
expulsa simbólicamente a los opresores.
Cultura
Tule
significa "gente" y consideran al cerro Tacarcuna
como el sitio original de donde proceden. Su tradición
mítica narra que del cerro se dispersaron hacia
la región del Darién y por el archipiélago
de San Blas. Su cosmogonía cuenta que el mundo
fue creado por Páptumat, "como un gran disco
formado por doce capas, cada una habitada por seres
particulares y cuya naturaleza es diferente. Los indios
se vinculan con el creador a través de Ibelel,
héroe cultural que les enseñó las
actividades y las instituciones sociales".
Ibelel, quien
recorre el mundo en barco dentro del sol, es una especie
de vigilante de la conducta de los hombres. Lo que observa
de anormal lo comunica al creador Páptumat, pero
los hombres pueden actuar para evitar que el mensaje
sea enviado. De igual forma, Ibelel es considerado el
responsable de los cambios de la naturaleza, de los
animales y de los hombres.
Tras la venida
inicial de Ibelel, Páptumat también creó
once Neles para que vivieran entre los Tule, los protegiera
y los socializara; también se les encargó
la tarea de enseñar, junto con Ibelel, la cultura.
El mundo donde vivimos se denomina Olowitariabili, debajo
del cual existen cuatro capas más, siendo la
última capa la del río; el río
conduce a la casa de Páptumat.
Los Tule
conciben tres tipos de chamanes: los Nele, los Inatuledi
y los Absogedi. Los primeros son de mayor jerarquía,
adquiriendo su estatus por nacer con características
especiales, como puede ser el cordón umbilical
enrollado en el cuello. Los "elegidos" son
sometidos a un duro aprendizaje que incluye aprender
técnicas y concepciones sobre las enfermedades,
mitología y toda la tradición oral del
grupo. Los segundos, Inatuledi, logran su estatus por
aprendizaje y están encargados de curar las enfermedades
llamando a los espíritus. Los Absogedi, son expertos
en prevenir las enfermedades y en controlar que las
mismas no se propaguen. El chaman conoce la naturaleza
del hombre y de los animales, conoce su comportamiento
y, en el caso de los animales, conversa con sus "dueños"
y los visita. Sabe por qué se produce una enfermedad,
e impone tabúes alimenticios y sexuales para
regular el equilibrio de la comunidad y del medio ambiente.
Los chamanes
manejan tres conceptos fundamentales en la práctica:
Purba, que significa como el alma o principio animado
del ser humano, de los animales, de las plantas, de
los fenómenos naturales; Kurgin, que representa
a un sombrero de oro que sirve para atrapar a los malos
espíritus durante la curación de una enfermedad;
Igala, que es el camino a seguir para el tratamiento
y cura de una enfermedad.
Dentro de ese
complejo sistema de representación, las celebraciones
se dan como tributo a la mujer, por ser quien transforma
al hombre de una etapa presocial (durante el período
de gestación) a una etapa social, cuando nace
y se convierte verdaderamente hombre. La primera celebración,
denominada Asu maket inna, comienza a los dos años
de nacida la niña con la perforación de
la nariz para la imposición de la nariguera de
oro, artefacto conocido como Olo. Posteriormente, con
motivo de la menarquia, las niñas celebran dos
fiestas. La primera, Surba Inna, se presenta cuando
ocurren los primeros cambios fisiológicos de
la niña, y la segunda, Naboed Inna, se da tres
años después. En ambos rituales las niñas
son encerradas en un cuarto construido especialmente
para la ceremonia y debe someterse a prácticas
como cortarse el cabello, que simboliza la pureza, privarse
de comer carne, entre otras cosas.
Vivienda
Son construcciones de tipo
rectangular que siguen un patrón de asentamiento
lineal, donde las viviendas se ubican a lado y lado de
la orilla del río. Se caracterizan por ser espacios
grandes, que tienen la posibilidad de albergar a más
de cuarenta personas de varias familias.
Organización
Socio-política
La familia,
extensa matrilocal, es la unidad social básica
de los Tule. Está compuesta por la pareja, sus
hijos e hijas solteros, sus hijos e hijas casados, los
esposos de éstas y la descendencia. Con el pasar
de los años esta estructura matrilocal se ha
transformado, estableciéndose una residencia
neolocal (la familia vive en el terreno por ellos definido),
sobre todo en la parte correspondiente a la Islas de
San Blas, donde la nueva familia conformada abandona
a los padres de la mujer. Dicha transformación
responde a la escasez de tierra para cultivar en la
zona del archipiélago, lo que ha obligado a las
nuevas unidades familiares a desplazarse hacia zonas
con menor densidad de población o áreas
de trabajo asalariado.
Con relación
a la organización social del matrimonio, éste
es un asunto que concierne a los padres de la pareja.
Existe referencia de comunidades en donde se ha querido
introducir el noviazgo gracias a la influencia de la
evangelización, pero la participación
del grupo familiar en el arreglo del matrimonio sigue
siendo una realidad en la etnia. La separación
o disolución del matrimonio no ocasiona pagos
de indemnización a la familia de ninguno de los
cónyuges. La separación se produce cuando
el varón decide abandonar la vivienda que comparte
con su esposa y decide volver a la de sus padres. Los
hijos de familias disueltas quedan en manos de la madre
y el padre pierde toda forma de control sobre ellos.
También hay casos de hombres que se van a vivir
con viudas y luego contraen matrimonio con ellas.
El sistema
de parentesco conserva formas tradicionales de relación,
con profundos lazos. Buen ejemplo de ello es que la
mujer que oficia un parto crea parentesco con el niño
nacido con su ayuda. Dentro de la estructura de parentesco
no se hace diferencia entre los hermanos del padre y
de la madre, ni entre los hermanos biológicos
y los primos paralelos y cruzados. A todos se les llama
hermanos. De igual forma, los descendientes de segunda
generación reciben el mismo término que
le corresponde a los nietos: wakua.
En ocasiones
se marca distinción entre parientes lineales
y colaterales agregando el vocablo sunat "cerca".
También se hace diferencia en términos
de dirección, es decir, se marca diferencia entre
hermanos mayores y menores. De mayor a menor se utiliza
el término ia, de menor a mayor se utiliza el
término surpa. Cabe aclarar que los términos
sólo se usan entre hablantes del mismo sexo.
Para el caso de las herencias, éstas se logran
por parte del padre o de la madre. Los hijos adoptivos
no heredan de sus padrastros o madrastras, sino que
heredan de sus padres cuando quedaron huérfanos.
En el momento en que son adoptados, existe la obligación
de mostrar los terrenos a los cuales tienen derecho.
Las propiedades se transmiten de padres a hijos solamente;
cuando la tierra es muy pequeña, la herencia
es compartida por los hermanos, evitando su fraccionamiento.
Los derechos
sobre una propiedad pueden ser duales, es decir, un
indígena puede ser dueño de la tierra,
mientras otro puede ser dueño de los campos de
maíz o del recurso animal. Estos derechos son
comunes entre parientes o entre indígenas que
han trabajado e institucionalizado su amistad. Cabe
resaltar, que aunque en las comunidades colombianas
son comunes los préstamos de tierra o de implementos
para trabajarla, es prohibido arrendarla o venderla.
En cuanto a
su organización política los Tule presentan
un sistema descentralizado el cual opera en dos niveles:
las comunidades y las familias extensas. En el primer
caso, hay que recordar que la etnia es fragmentada en
asentamientos que funcionan de forma autónoma
en su aspecto organizativo, con un jefe local, saila,
sobre el cual no hay ninguna otra autoridad. En el segundo
caso, la descentralización se da al interior
de cada aldea por intermedio de las familias extensas,
las cuales funcionan también de forma autónoma
en cuanto a decisiones económicas y sociales.
Se da el caso de alianzas entre dos familias extensas
a partir de matrimonios o residencias contiguas, las
cuales se institucionalizan a través de rituales
de amistad.
En las comunidades la figura del Saila cumple una función
primordial. Son voceros de iniciativas de las cabezas
de familia, corrige y, de cierta forma, administra justicia
cuando un miembro de la comunidad comete actos delictivos
como hurtos, adulterio, relaciones prematrimoniales
y no casarse. Son los encargados de citar a congresos,
donde se exponen y discuten los problemas tanto de la
etnia como de la comunidad. Los congresos son escenarios
interesantes porque no sólo sirven para discutir
y dar solución a los problemas; también
son espacios que regulan la autoridad de los sailas,
cuyas decisiones no son autónomas, de tal suerte
que un jefe local puede ser cuestionado y reprendido
cuando su comportamiento no es acorde con sus funciones.
Un saila puede ser reprendido cuando no cumple bien
sus funciones por no conocer la tradición oral,
no consultar antes de una obra, no ejercer como es debido
la autoridad ante una falta, favorecer a un familiar.
Estos funcionarios son elegidos por los hombres en los
congresos que se organizan. Su período es vitalicio,
aunque se pueden retirar por decisiones personales,
por incapacidad senil o cuando se han cometido faltas
graves. Cada saila tiene a su disposición un
alkal, que es una especie de alcalde que le colabora
en algunas funciones como jefe local. Hay otros funcionarios
entre los que cabe mencionar los polis, quienes se encargan
de detener a los infractores, avisar a la comunidad
en caso de convocatoria y, finalmente, vigilar y administrar
algunos elementos que son propiedad comunal.

Sistema
de Producción
La principal
actividad económica de la etnia se concentra
en la horticultura, actividad que se complementa con
actividades de pesca, caza y recolección de frutos.
Dentro de los productos cultivados está el plátano,
la yuca, el fríjol, la caña de azúcar,
el ñame, el cacao, la malanga y el maíz.
La actividad agrícola está destinada básicamente
a la subsistencia y autoconsumo.
Al igual
que otras etnias, los Tule manejan el sistema de tala
y quema, el cual pasa primero por un proceso de desmonte.
La vegetación selvática se tumba en los
meses de febrero y marzo y se procede a su quema; la
siembra se produce durante el mes de abril, en una tarea
que efectúan tanto hombres como mujeres. El terreno
cultivado se deja descasar durante varios años,
permitiendo que se renueve el manto vegetal. Esto es
posible gracias a que la densidad de población
en las comunidades es baja, permitiendo una siembra
itinerante. Es importante anotar que los indígenas
reconocen la existencia de dos estaciones básicas
- seca y lluviosa - las cuales condicionan los ciclos
agrícolas.
Finalmente, actividades
como la pesca y la cacería son complementarias
al trabajo agrícola. Para el caso de la caza,
aunque fue una fuente alimenticia importante en el pasado,
es una actividad que se ha visto mermada ante el agotamiento
de algunas especies.
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